martes, 5 de enero de 2021

LEYENDO EN VACACIONES


      Hoy traigo reseña de dos libros que me he leído en estas vacaciones.

      El primero me lo ha prestado mi compañera Virginia y he de decir que no me ha acabado de convencer, veo que se mezclan muchas cosas y que faltan otras. No sé si también dará la casualidad de que todos los libros en los que se basa para desarrollar este yo ya me los había leído y tenía mis opiniones hechas o que yo tengo otra visión diferente sobre el tema. Además me parece que tiene un precio algo alto comparado con otros libros que hablan sobre educación. 


      

      El siguiente me ha gustado mucho más por varias razones. 

      Todos sabéis que llevo tiempo leyendo sobre "teorías" o "modelos" pedagógicos "alternativos" o menos conocidos relacionados sobre todo con el desarrollo en los primeros años de vida de los niños o con dificultades en los mismos.

      Creo que mis últimas lecturas de las que hablo, me atraen sobre todo porque me veo reflejada en muchas de ellas. 

Cuando nací, lo hice de nalgas de caderas y hace 46 años este dato no era como ahora, los medios no eran los mismos y me sacaron las caderas de su sitio con su consiguiente problemática. 

A los días de nacer me pusieron un aparato en el que, según me cuentan mis padres, la impresión es que era una rana para diseccionar por mi posición. 

Lo que iba a tener que llevar solo un mes, acabo alargándose y lo llevé casi un año, todo ese primer año de vida tan crucial para el desarrollo futuro. 

A raíz de todo ello, tengo dificultades en los reflejos adquiridos, en la integración sensorial, en control postural,... claro todo esto lo he ido descubriendo de mayor asistiendo a formaciones, especialistas y leyendo mucho. De hecho, incluso mis problemas autoinmunes pueden tener cierto origen en esta época de mi vida. 

      Tras haber leído mucho sobre la integración sensorial en documentos o mencionado en libros, decidí comprar un libro que fuese al lío y llegó a mis manos este que nos habla de la teoría de la integración sensorial de Jean Ayres. La autora en los años 70 formuló esta teoría basándose en sus observaciones de la infancia. El libro se divide en varios capítulos en los que hace una introducción, después habla de la teoría en sí y al final muestra dificultades de los niños relacionadas con el tema. Es muy recomendable si os interesa el tema pues es muy completo, además es muy ameno de leer y muy sencillito.



       Feliz vuelta de vacaciones


martes, 15 de diciembre de 2020

BATIBURRILLO DE LECTURAS


     Hoy como dice el título traigo un batiburrillo de lecturas, tres libros que son educativos, pero que nada tienen en común entre ellos y que además me han producido diferentes sentimientos al leerlos. 

      El primero es "Universo de emociones" que es el que más me ha gustado. Es un trabajo colaborativo de clasificación emocional muy interesante a la vez que hacen un símil con partes del universo: constelaciones, asteroides, basura galáctica,... Va acompañado de un póster gigante que es una maravilla. Nos hace darnos cuenta de en qué emoción enmarcar algunos sentimientos. Os dejo los ejemplos de la ira y el amor, aunque reconozco que las imágenes podrían ser mejores. 
 




      El siguiente es otro relacionado con las escuelas Reggio Emilia que tanto me llaman la atención entre otras muchas "pedagogías alternativas". Esta vez, este trata sobre todo del taller y el atellerista, es un poco espeso la verdad en algunas de sus partes, pero profundiza en ese espacio de las escuelas citadas y se comprenden muchas cosas. 



      Y el último es sobre "Educación ambiental" como bien dice su título. Pensaba que me iba a dar más ideas o a sugerirlas pues se trata de una recopilación de propuestas, pero como siempre de infantil no hay muchas y además son de 0-3 la mayoría. Lo dicho, pensaba que iba a ser otra cosa, pero se ha quedado en la intención.


BUENAS LECTURAS AMIGOS



sábado, 12 de diciembre de 2020

EL NIÑO, EL TOPO, EL ZORRO Y EL CABALLO


     Hace unos días en el colegio, Virginia, compañera de Educación Primaria tenía este libro que se había comprado y nos comentó que era una maravilla.

     Yo le eché un vistazo por encima y decidí comprármelo.

     Es una auténtica joya llena de metáforas, frases de superación y que refleja a la perfección todo aquello que sentimos en algunos momentos de nuestra vida.

     Las ilustraciones son unas líneas indefinidas y acuarelas preciosas.

     Lo dicho, una auténtica joya, una preciosidad para regalar o para regalárselo a uno mismo. 




BUENAS LECTURAS


 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

LECTURA MÉDICA

 

     Últimamente, sabéis que estoy en un proceso de cambio y de adaptación y estoy leyendo libros que tienen en común conmigo diversas patologías. Esta vez le ha tocado el turno a la artritis reumatoide, pero a la vez, es un libro que cuenta una evolución, una historia de emigración, una vida diferente de la autora marcada por su familia y su infancia. Es un libro útil para todas aquellas personas que padecemos enfermedades crónicas. 

     Os voy a dejar unos párrafos del libro que reflejan parte de nuestros sentimientos y pone palabras a lo que otros no podemos. 


     El dolor de artritis repartido por todo un cuerpo no está limitado a una articulación, no es duele aquí y aquí. No, no es en un solo sitio, ni en varios. Es un dolor debilitante y, ante todo, insoportable. No está en mi pulgar, no está en mi dedo del pie, no está en mi ojo. Está en cada centímetro de mi existencia, en mis cejas, en mis talones, en el pelo, se ha metido hasta en mi alma. Si algo te recuerda esta enfermedad, es que estás más solo que nunca en el mundo, porque nadie puede sentir tu dolor como lo sientes tú. Te pueden rodear doscientas personas en tu boda, peor quien vive tu cuerpo eres tú, quien lleva tu dolor eres tú, en eso estás solo. Más solo que la una. De hecho, no desearías nunca que nadie sintiera ese dolor. Ese dolor es la cárcel más dura del planeta, si no te haces amigo de él. 

     ¿Cómo es vivir con dolor? ¿Cómo pasas de una vida sin dolor a una vida de pleno dolor? Vives. Curiosamente sigues viviendo aunque te parece imposible, pero sigues. El entorno es el mismo, las personas son las mismas, pero la vida no es la misma. Es una nueva vida en la que buscas espacios, diminutos, en los que no sientas el dolor. Una nueva vida en la que piensas constantemente: Por favor, pagaría lo que fuera para no sentir dolor durante cinco minutos, aunque solamente sean cinco minutos. Y te conviertes en la experta en hacer movimientos de tal forma que te duela menos; ya no pides que no duela, pides que duela menos. ¿Cómo hablas, comes, caminas, viajas, te lavas los dientes, ríes, paseas, lees, cocinas, te mueves, trabajas, escribes, haces el amor, besas, bailas, lloras, suspiras, respiras, respiras, respiras... con un dolor constante? Pese a que lo he vivido durante más de una década, no sabría contestar a la pregunta.

       ¿Cómo es vivir con dolor? No sabría qué escribir en un manual sobre el tema, aunque sea una experta. Tampoco sería capaz de describir esa sensación, no sabría describir el dolor, porque no hay palabras que pudieran explicar tal cual cómo se vive. Solamente una persona que haya vivido algo similar en su propia sangre podría llegar a entender el concepto, pero nunca el propio dolor. Porque el dolor es único en cada persona.    

     Cuando en el hospital te preguntan: Del 1 al 10, ¿qué escala de dolor sientes, es muy difícil contestar. ¿En relación a qué? ¿En comparación con quién? Porque en el momento en que el dolor pasa de ser algo instantáneo a ser algo crónico, pierdes la noción o que es una vida sin dolor; pro lo tanto, no sabes en una escala del 1 al 10 en qué nivel estás.  ¿En comparación con ayer? ¿Con hace una hora?


     Sí y ya sé que este tema no tiene nada que ver con educación que es la temática principal de mi blog y que incluso puedo parecer quejosa o repetitiva, pero es que siento que se le da poca visibilidad a este tema, que tendemos a ocultar nuestros sentimientos y yo no quiero hacerlo.





lunes, 23 de noviembre de 2020

LECTURAS DE OTOÑO


     Hace unos días compré el nuevo libro de Maestra de Pueblo "Borrón y cuenta nueva" y como siempre, fue una lectura del tirón y muy divertida. En forma de cómic nos cuenta su primer año de funcionaria en su primer destino. Merece la pena leerlo, como los anteriores. 




     Los que ya me conocéis sabéis que el tema de la lectoescritura me preocupa mucho, pues soy de las que opino que en educación infantil deberíamos sentar las bases de este proceso, y en educación primaria es donde deberían enseñar. 

     La neuroeducación está diciendo en los últimos años que para leer no existe un momento fisiológico establecido, pero sí una edad en la que el cerebro (más bien sus partes implicadas), se encuentran preparadas y es de los 5 a los 7 años. 

     Este libro es muy interesante, tiene partes muy teóricas de fisiología, pero otras menos específicas y trata también sobre los trastornos existentes en este tema. 


     El último libro que me he leído no tiene nada que ver con la educación y  alguno pensareis que no tiene mucho espacio en este blog, pero os quiero contar qué hemos organizado en mi cole este curso. 

     El coordinador de biblioteca, viendo que no coincidimos en la sala de profes, que nos vemos poco y que no nos conocemos, ha pensado una forma de paliar esta situación. Ha propuesto el juego "Amigx legible". 
     A cada uno, previo sorteo, nos ha tocado un amigo/a al que tenemos que enviar un libro para que lea, pero además, se adjunta una pequeña encuesta hablando de nosotros, para conocernos un poco más.           Cuando hemos terminado el libro, se le deja a otro compañero en el casillero, tras escribir nuestra opinión del mismo.  Hemos creado unas consignas con gomets verdes en el casillero para las personas que no tienen lectura y a las que se les puede dejar libro.  
     
     Una iniciativa que en principio podría parecer una tontería, nos está dando mucho juego, hay risas, acudimos a la sala para ver si tenemos libro,... 




     Bueno amigos, y hasta aquí las lecturas de los últimos días, ahora toca otra mucho más diferente, relacionada con la salud, pero que me está resultando muy útil.




 

sábado, 7 de noviembre de 2020

PSICOMOTRICIDAD EN LA ESCUELA


      Hoy vuelvo de nuevo con otro libro leído, en este caso se trata de uno centrado en el tema de la psicomotricidad y que vi recomendado en instagram por Laura Estremera.

     Sabéis que desde hace ya muchos años, este tema me llama la atención, he asistido a formaciones sobre psicomotricidad Aucouturier, vivencial, emocional, etc. 

      Comencé con el tema como por casualidad al descubrir aquellos primeros libros de la editorial Graó y al darme cuenta de la poca importancia que en general se le daba en las aulas de educación infantil, además de participar en la Universidad de Verano de Teruel a uno de los mejores cursos que he realizado nunca sobre educación infantil y en el que aquellos ponentes le dedicaban una atención especial.

     En el curso 2007/2008, asistí al curso provincial la práctica psicomotriz en el que escuchamos a ponentes como Amparo Lamoneda, Ana Samitier, Montse Rizo, Carles Parellada y Katty Homar que acabaron "convenciéndome" de la importancia de esta práctica.

     Pero en estos últimos años y debidos a razones fisiológicas y médicas mías propias, cada día estoy más convencida de que en las aulas de educación infantil deberíamos de dedicar mucho más tiempo al movimiento, al desarrollo motor y a la psicomotricidad como previos para la totalidad de los aprendizajes futuros.

     Pero volviendo a este libro que me acabo de leer. Es muy interesante ya que hace un repaso por lo que es la práctica psicomotriz y acaba con el estudio de varios casos. Creo que está más dirigido a psicomotricistas que a maestros de educación infantil, pero es muy recomendable si este mundo te llama la atención y para completar la visión que se tiene del mismo. 

                      

jueves, 1 de octubre de 2020

MÁS LECTURAS

     Hoy vengo con dos lecturas muy diferentes entre sí. 
     
     La primera es el libro de Inma Tena Porta, profesora de la Universidad de Zaragoza y que hace un tratamiento diferente de la expresión corporal. Incluye teoría y una unidad didáctica para realizar. Me parece recomendable para primaria, más que para infantil.  


     El segundo libro es uno de esos que leemos como maestros y nos "enfadan" en el buen sentido, que nos hacen reflexionar y que nos confirman muchos de nuestros pensamientos. Que nos hace sentir que no estamos solos y que son muchos los que piensan de la misma manera. 



        Hasta la próxima entrada lectores.

 

domingo, 27 de septiembre de 2020

HACIENDO BALANCE DEL COMIENZO DE CURSO

 

      Ahora que ya estamos llegando al final de este mes del comienzo del curso, voy a contar mi experiencia personal de las primeras semanas de trabajo, es decir, el balance que yo hago de lo trabajado hasta el momento y si sé que muchos diréis que realmente no nos podemos quejar, que tenemos un trabajo privilegiado, que hay gente que está peor y soy muy consciente, pero eso no quiere decir que yo no pueda contar lo que estoy viviendo en el colegio. 

     Cómo muchos sabéis yo soy personal de riesgo, soy personal vulnerable según riesgos laborales de la DGA, pero tampoco sé muy bien para qué sirve ese papelito que me dieron con este maravilloso título, lo único que sé, es que por eso voy a trabajar por recomendación médica, con dos mascarillas una fpp2 y encima una quirúrgica para mantenerme más protegida y que, por supuesto, las pago de mi bolsillo, porque la DGA me ha dado una mascarilla higiénica lavable útil para 25 lavados que no protege realmente y mucho menos a los maestros de infantil que estamos trabajando con niños que no llevan mascarilla. 
 
     También nos mandaron una pantalla a los maestros de infantil la cual se rompe enseguida, pero además de eso, se empaña, con lo cual no la podemos llevar puesta porque si no no vemos nada de lo que sucede a nuestro alrededor. Estamos 5 horas de trabajo sin parar de hablar lo que está haciendo que al llevar las mascarillas estemos teniendo problemas de garganta, sequedad de boca y otras afecciones que normalmente solíamos tener los finales de trimestre cuando ya nuestro cuerpo estaba agotado. 
     Estar todo el día con la mascarilla puesta hace que no respiremos cómodamente ni cómo lo hacíamos antes, así que estamos bastante más agotados, además tenemos que alzar la voz porque los niños no nos escuchan bien y no se entiende bien con la mascarilla, por no hablar de esa pérdida de expresión facial que tenemos. 

     Para el alumnado en concreto de mi colegio, es necesaria una estimulación al lenguaje y un trabajo con el idioma, pero tampoco se puede hacer a través de una mascarilla que me tapa la boca. 

      Quiero hacer aquí un inciso para hablar de las mascarillas trasparentes. Hay diversas en el mercado, pero se empeñan y lo peor es que no están homologadas. Para los maestros de educación infantil, los especialistas de pedagogía terapéutica y de audición y lenguaje nos irían genial, pero además es que estamos aislando en la sociedad en general a toda esa comunidad sorda que tiene que leer los labios para poder comunicarse. 

      Pero vuelvo a mi caso en concreto. Todo me requiere un esfuerzo mayor, por lo que llego a casa totalmente agotada todos los días, con la necesidad de tomarme extras de medicación y los consiguientes trastornos del sueño que ello conlleva y qué decir de los problemas dermatológicos que estoy sufriendo al llevar la doble mascarilla. 

      Vuelvo al día a día del cole. Este curso soy la maestra de apoyo, así que de momento estoy en el aula de 3 años. Algunos de los peques ya sabemos que por las mañanas les cuesta entrar al aula, así que adiós distanciamiento social y niños que cogemos aúpa. Y calmarlos si no entienden el idioma y cuando no ven un gesto facial en nuestra cara, es muy complicado. Siguen llorando y nos toca limpiarles las lágrimas y los mocos, adiós a evitar contacto físico como se nos indica en las instrucciones y alguno incluso se hace pipí y nos toca limpiarlo, qué decir, además de medir la temperatura a algunos varios momentos al día pues en ocasiones han dado fiebre de más de 37,3. En un par de ocasiones hemos llegado a enviar peques a casa con unas décimas más de esas, pero los pediatras no han considerado hacerles PCR ya que no tenían otros síntomas según ellos, porque para mí mearse 4 veces y hacerse caca una vez desde luego es síntoma de algo, además de haber convivido con 3 positivos en casa, pero claro, yo no soy médico, solo soy maestrilla.

martes, 28 de julio de 2020

MÁS LECTURAS DE VERANO

     

     Este verano pensaba que fuese una temporada lectora, me propuse leerme la mitad de los libros que tengo pendiente, pero no está siendo así y me está costando leer más de lo esperado, pero aún así, algo voy avanzando.

     Hoy os traigo los tres libros que acabo de leerme y de los que os voy a contar alguna cosilla.



     Este libro me lo recomendó mi amiga Mónica que está investigando sobre este tema. El curso que viene tengo como propósito realizar talleres de luz negra con los alumnos, así que tras su recomendación, decidí comprarlo. Está genial, es sencillo de leer, y muy útil para el aula. Cuenta con una parte de teoría que siempre viene bien conocer un poco por qué hacemos las cosas, seguida de recursos, trucos, e ideas de actividades para realizar. Por todo esto, es super recomendable para todos aquellos que estéis pensando en trabajar con luz negra en vuestras clases este próximo curso. 


     El siguiente libro lo conocí gracias a la recomendación de otra amiga, profesora de la universidad que pensó que podría serme útil para mi trabajo docente. Es un libro de fácil lectura y que habla un poco de todo. Es muy interesante para todos aquellos que llevan poco tiempo trabajando para conocer cositas, para aquellos que se están preparando las oposiciones de educación infantil y para todo aquel que tenga curiosidad por aprender algo nuevo o profundizar en lo que ya sabe. Hace un repaso por las teorías educativas, trata el tema de la organización espacial, del juego, la gamificación, dedica bastantes páginas a las TIC/TAC,... vamos como he dicho antes, un poco de todo. Se compra en Prensas de la Universidad de Zaragoza.


     Y el último es una relectura. Este libro ya me lo había leído y lo había dejado sin registrar para tomar notas e ideas para el cole. El momento de recogerlo de nuevo ha sido ahora, pues el curso que viene cambio de centro de destino y voy a ser la encargada de impartir la psicomotricidad de educación infantil, por lo que refrescar algunos temas me va genial. En sus páginas combina teoría y práctica, ideas y explicaciones, materiales, estrategias organizativas, etc., en definitiva, muy completo. Pero lo que creo que más me gusta es esa parte dedicada a la estructuración perceptiva, toda aquella en la que trata sobre la percepciones sensoriales tanto exteroceptivas como otras. Es uno de esos libros sencillos y útiles para todas las personas que quieran profundizar en el tema psicomotor. 



     Nos vemos en las siguientes recomendaciones lectoras



sábado, 18 de julio de 2020

APRENDAMOS A NO JUZGAR



      Todos los que me conocéis sabéis que no oculto mis problemas de salud, pero tampoco los voy aireando, he aprendido que son difíciles de comprender para muchas personas y que es mejor no dar demasiados datos. Pero es que llevo ya cierto tiempo escuchando frases como "¿pero tú no tienes esa enfermedad de los viejos que deforman los huesos?", "parece que el confinamiento te ha ido bien, te veo redonda" o "eres blanca nuclear, anda toma algo el sol", entre otras, y he pensado que era el momento de compartir algunas cosillas. 

    Cuántas veces recuerdo a mi amiga y compañera de fatigas Sara, cuando me contó que lo peor de nuestra situación, no era la parte médica (que era y bastante), sino la parte social, la incomprensión de la gente pues no se suele entender que funcionamos por "brotes", que no todos los días son para nosotras iguales (aunque muchos de ellos por desgracia se parezcan), que tenemos cambios de humor, pero como para no tenerlos si nuestro propio cuerpo es el que me quiere destrozar, que hay días malos y no tan malos ya que los buenos escasean, que por fuera se nos puede ver estupendamente (aprendemos a mentir), pero por dentro estar destrozadas o que incluso hoy podemos estar bien y mañana mal o viceversa.   

     Mi periplo comenzó hace unos cuatro años, aunque los especialistas quieren remontar incluso otros cuatro antes ya, en total sería echar la vista atrás ocho años. 

     Comencé a sentirme cansada, a tener dolores diferentes a los habituales, a perder sensibilidad en mis extremidades,... y un sinfín de síntomas extraños más. 

     Comenzaron mis viajes a urgencias, esos que por suerte se han ido distanciando en el tiempo, pero que nunca llegan a desaparecer. Comenzaron las pruebas, las sospechas, los diagnósticos y con ellos llegó la incertidumbre.  

     Al poco tiempo sufrí una pericarditis "atípica" como todo en mí en aquel momento, solo que desde entonces la etiqueta cambió a ser "autoinmune".

      Vuelta a los especialistas, que cada vez eran más (creo que solo hay unas  seis o siete puertas que aún no he abierto en las consultas del hospital), vuelta a las excursiones a urgencias y a todo de nuevo con la única diferencia que apareció en mi vida un pastillero que me acompaña y que varía según la temporada en la que me encuentre. 

     Tras este diagnóstico y sus siete meses de baja que me destrozaron literalmente (y eso que ya había tenido otra baja años atrás que duró unos cuatro meses), comenzaron a "etiquetarme". 

     En ese momento comprendí la necesidad que tienen algunas familias a que a sus hijos se les ponga una "etiqueta" en el cole, lo sentí en primera persona.  

     Me explicaron muy bien que mi sistema inmunológico, ese que tiene que defenderme de ataques externos, no funciona, que se encuentra averiado y en vez de defenderme, me ataca. Que le afecta todo: mi alimentación, el clima, mi estado de ánimo, mis emociones, mis movimientos, TODO y que la odisea (porque esto es un viaje más duro que el de Ulises), comenzaba en ese momento, pero no se sabía cuándo terminaba, si es que llegaba a hacerlo alguna vez. 

     Mi etiqueta más importante es una "artritis reumatoide", una enfermedad inmunológica de tipo reumático e inflamatorio, y no, no es esa que atrofia los huesos de los viejos como me han llegado a decir, eso es artrosis y a todo llegaremos, es otra enfermedad muy diferente. En mi caso me produce brotes de acné, manchas y erupciones, pérdidas de visión, problemas articulatorios e inflamatorios, migrañas que me invalidan durante algún tiempo, falta de vitamina D, desajustes hormonales, ciertos problemas de memoria a los que mis amigos ya se están acostumbrando, dolores neuropáticos y otras muchas cosas más, aunque gracias a tomar bastante mediación, algunos de ellos van disminuyendo.

     Todas las que tenemos diagnosticadas enfermedades autoinmunes (hablo en femenino y plural, pues la mayoría somo mujeres y somos muchas, aunque presentemos diferencias, la mayoría de lo que voy a contar es común a todas nosotras) aprendemos a lidiar con nuestro cuerpo y nuestra mente,...
     
     Ahora, quiero compartir con todos vosotros, cómo suele ser un día en mi vida, simplemente porque quiero que me conozcáis un poquito mejor, no busco compasión, ni pena, solo empatía. 

     Nos levantamos como si nos hubiese pasado por encima una apisonadora. Nos duele todo el cuerpo, tenemos partes dormidas y otras entumecidas. Solemos tardar en que nuestro cuerpo reaccione unos quince minutos cada mañana y algunas parte incluso más (cuántas tazas y vasos de desayuno rotos a estas horas). Las duchas nos ayudan, nos desinflaman y nos dan energía, aunque en ocasiones movamos nuestro cuerpo por inercia pues no sintamos si estamos frotando o rascando o qué estamos haciendo. El dolor mengua, pero no desaparece (dolor crónico lo llaman), aunque hemos aprendido a llevarlo, nuestro umbral del dolor cambia y nuestra mente poderosa, ayuda. 

     En ocasiones tenemos que pedir ayuda para poder ir a trabajar pues el conducir se nos apodera por diversas causas. El trabajo lo llevamos (como todos) pero es cierto que mantener la mente entretenida ayuda y en ocasiones no recordamos lo que nuestro cuerpo siente. Es lo maravilloso de trabajar con niños pequeños, todo es alegría, risas y jolgorio. 

     Tenemos que comer a todas horas, en ocasiones porque tenemos ansiedad provocada por alguna medicación, otras veces porque toca tomarse alguna pastilla y esto nos produce unos cambios físicos que no solemos llevar nada bien, pero a los que al final también nos adaptamos, somos yoyós en el aspecto del peso de nuestro cuerpo y siempre atentas, pues tenemos límites por arriba y por abajo. 

     Solemos llegar a casa agotadas, inflamadas y doloridas, así que los sofás nos llaman (eso cuando no lo hace directamente la cama) y pasamos la tarde como podemos hasta que llega la noche y con ella los "trastornos del sueño" producidos de nuevo por la medicación (te arregla una cosa y te destroza otras), en mi caso tengo que dar las gracias a ese amigo que me aguanta las conversaciones nocturnas y me soporta en algunos de esos momentos. Y si consigues dormir, a la mañana siguiente, vuelves a empezar. 

     Nuestra vida se acaba convirtiendo en unas rutinas que se repiten, pero no siempre somos así. De repente, y no se sabe cómo tenemos una temporada algo mejor o con mala suerte, un brote y otra peor. 

     Nos convertimos en las "aguafiestas", en las que de repente llaman anulando planes, pero que ayer se veían y se sentían a tope o en las que de repente, un día inesperado son capaces de conducir para irse de excursión, visitar alguna localidad, bañarse en sus pozas o en el río y volver a caminar y conducir después. Eso sí, siempre con bien de protección solar, pues a pesar de que nos falta vitamina D y para ello el sol nos va bien, por otro lado nos quemamos más fácilmente.  

     No nos aburrimos, nuestra vida es incierta, nunca sabemos cómo nos vamos a levantar o cómo va a ser el día, pero nos hacemos fuertes y como dice alguien que me ayudó mucho en su día "ponemos los caballos delante de la carreta".

      Y llegados a este punto de la lectura, seguramente que os estéis preguntando que qué tiene esto que ver en un blog en el que se suele hablar de educación. Pues bastante, propongámonos como docentes enseñar a a mirar más allá, a no juzgar, a empatizar con los demás, a comprender el dolor ajeno, a ser capaces de reconocer que tenemos miedo, que la incertidumbre asusta, a ayudar a los demás, a pedir ayuda,..., en resumen enseñemos a utilizar el corazón, tanto como la razón. 

     Y quiero finalizar con una frase de Eduardo Galeano que me encanta y que como él dice, cada un o somos un fueguito y espero que podamos aprender a respetar los fueguitos que cada uno llevamos dentro. 

     “El mundo es eso. Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos bobos, no alumbran y queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”



domingo, 21 de junio de 2020

NUEVA NORMALIDAD

   

     Hoy comenzamos eso que llaman "nueva normalidad", pero algunos de nosotros ya comenzamos una nueva normalidad en otro momento de nuestro viaje.

     Cambiamos psicológicamente y fisiológicamente y tuvimos que acostumbrarnos a nuestra nueva forma de vida particular, así que esta nueva normalidad social se nos va a hacer mucho más llevadera, estamos acostumbrados a vivir con cambios continuamente, a permanecer en casa según temporadas, a comunicarnos de otras formas y a dejar de hacer todo aquello que nos gusta.

       Cada uno de nosotros y nosotras necesitamos un tiempo diferente, pero al final aceptamos los cambios (en ocasiones con ayuda) y nos adaptamos a ellos.

      Pero esta situación que algunos y algunas vivimos, por razones de salud casi siempre; se nos puede dar en cualquier momento de nuestra vida, por eso qué importante sería que en la escuela enseñásemos a anticipar los cambios que la vida nos pueda deparar en un futuro, a aceptarlos como llegan, con una competencia emocional potente que nos ayudase a ello.

     Una educación que nos ayudase a aceptarnos más como personas con todos nuestros defectos y virtudes y que también pudiésemos verlos en los demás y también aceptarlos.

      Pongo punto y final con esta foto de ayer en la que aparezco con toda mi blancura, mis kilos de más y mi inseparable morrera, pero tranquila y feliz (por lo menos en ese instante, luego y iremos viendo).

viernes, 19 de junio de 2020

UNA DESPEDIDA EXTRAÑA



      Raro, extraño, atípico, confuso,... son algunos de los adjetivos que podrían describir a la perfección este año que hoy terminamos (sí, el profesorado medimos el tiempo en años escolares).

     Hoy era el día, el último lectivo de este curso escolar, el que hubiese sido el último de nuestros niños y nuestras niñas en el colegio.

     Ese día donde se terminaban trimestres, etapas, en el que comenzaban unas vacaciones de verano para descansar, jugar y sobre todo disfrutar.

     Pero sobre todo, hubiese sido un día de besos, abrazos, lloros, risas y despedidas, pero todo eso se nos ha quedado muy lejano debido a una pandemia, a un virus que entró por la puerta grande y aquí se ha quedado.

     Ha sido un curso en el que hemos tenido que teletrabajar, tuvimos que aprender cosas nuevas tanto los maestros y las maestras, como el alumnado y sus familias, tuvimos más que nunca que coordinarnos entre el profesorado y pensar tareas que se pudiesen hacer en casa fácilmente, hubo que adaptarse, renovarse y un montón de cosas más que ya conocemos.

     Que nos deparará el futuro, que pasará en septiembre, comenzaremos todo un curso por delante que no sabremos en qué consistirá, eso ya lo veremos, pero como dice la canción 

                                    "Adiós con el corazón, que con el alma no puedo"


jueves, 28 de mayo de 2020

MÁS LECTURAS




     Ya sabéis que de normal, leo bastantes libros, pero durante este confinamiento, creo que aún estoy leyendo algo más, aunque esta vez, estoy mezclando diferentes tipos de textos. 

     Aquí os voy a reseñar solo los educativos. Esta vez van en parejas, pues los dos primeros son de la misma autora, y los otros son recogidos de la misma entidad.
                    
    Comenzaré por los libros de Rebeca Wild. Hacía tiempo que los tenía pendientes y que tenía ganas de leerlos, pero me han resultado muy espesos a la hora de leerlos. Me ha gustado el contenido, conocer su experiencia en el "Pesta", sus orígenes y su mirada de la educación, pero la lectura se me ha hecho pesada, la verdad. Aún así son muy recomendables para conocer sus vivencias.  


     Los otros dos tienen mucho que ver con otras lecturas que he hecho en otros momentos relacionadas con Loris Malaguzzi y las escuelas Reggio Emilia, sobre todo con este otro libro de Alfredo Hoyuelos que ya había leído y hecho una entrada en este blog. 


      Ambos libros recogen las aportaciones de la Red Territorial de Educación Infantil de Cataluña sobre documentación en las escuelas, algo tan importante en las escuelas Reggio Emilia. Son muy breves y rápidos de leer y muy recomendables para todos aquellos que estamos en proceso de cambio de mirada, de acercamiento a otras pedagogías de escuela activa.