sábado, 7 de noviembre de 2020

PSICOMOTRICIDAD EN LA ESCUELA


      Hoy vuelvo de nuevo con otro libro leído, en este caso se trata de uno centrado en el tema de la psicomotricidad y que vi recomendado en instagram por Laura Estremera.

     Sabéis que desde hace ya muchos años, este tema me llama la atención, he asistido a formaciones sobre psicomotricidad Aucouturier, vivencial, emocional, etc. 

      Comencé con el tema como por casualidad al descubrir aquellos primeros libros de la editorial Graó y al darme cuenta de la poca importancia que en general se le daba en las aulas de educación infantil, además de participar en la Universidad de Verano de Teruel a uno de los mejores cursos que he realizado nunca sobre educación infantil y en el que aquellos ponentes le dedicaban una atención especial.

     En el curso 2007/2008, asistí al curso provincial la práctica psicomotriz en el que escuchamos a ponentes como Amparo Lamoneda, Ana Samitier, Montse Rizo, Carles Parellada y Katty Homar que acabaron "convenciéndome" de la importancia de esta práctica.

     Pero en estos últimos años y debidos a razones fisiológicas y médicas mías propias, cada día estoy más convencida de que en las aulas de educación infantil deberíamos de dedicar mucho más tiempo al movimiento, al desarrollo motor y a la psicomotricidad como previos para la totalidad de los aprendizajes futuros.

     Pero volviendo a este libro que me acabo de leer. Es muy interesante ya que hace un repaso por lo que es la práctica psicomotriz y acaba con el estudio de varios casos. Creo que está más dirigido a psicomotricistas que a maestros de educación infantil, pero es muy recomendable si este mundo te llama la atención y para completar la visión que se tiene del mismo. 

                      

jueves, 1 de octubre de 2020

MÁS LECTURAS

     Hoy vengo con dos lecturas muy diferentes entre sí. 
     
     La primera es el libro de Inma Tena Porta, profesora de la Universidad de Zaragoza y que hace un tratamiento diferente de la expresión corporal. Incluye teoría y una unidad didáctica para realizar. Me parece recomendable para primaria, más que para infantil.  


     El segundo libro es uno de esos que leemos como maestros y nos "enfadan" en el buen sentido, que nos hacen reflexionar y que nos confirman muchos de nuestros pensamientos. Que nos hace sentir que no estamos solos y que son muchos los que piensan de la misma manera. 



        Hasta la próxima entrada lectores.

 

domingo, 27 de septiembre de 2020

HACIENDO BALANCE DEL COMIENZO DE CURSO

 

      Ahora que ya estamos llegando al final de este mes del comienzo del curso, voy a contar mi experiencia personal de las primeras semanas de trabajo, es decir, el balance que yo hago de lo trabajado hasta el momento y si sé que muchos diréis que realmente no nos podemos quejar, que tenemos un trabajo privilegiado, que hay gente que está peor y soy muy consciente, pero eso no quiere decir que yo no pueda contar lo que estoy viviendo en el colegio. 

     Cómo muchos sabéis yo soy personal de riesgo, soy personal vulnerable según riesgos laborales de la DGA, pero tampoco sé muy bien para qué sirve ese papelito que me dieron con este maravilloso título, lo único que sé, es que por eso voy a trabajar por recomendación médica, con dos mascarillas una fpp2 y encima una quirúrgica para mantenerme más protegida y que, por supuesto, las pago de mi bolsillo, porque la DGA me ha dado una mascarilla higiénica lavable útil para 25 lavados que no protege realmente y mucho menos a los maestros de infantil que estamos trabajando con niños que no llevan mascarilla. 
 
     También nos mandaron una pantalla a los maestros de infantil la cual se rompe enseguida, pero además de eso, se empaña, con lo cual no la podemos llevar puesta porque si no no vemos nada de lo que sucede a nuestro alrededor. Estamos 5 horas de trabajo sin parar de hablar lo que está haciendo que al llevar las mascarillas estemos teniendo problemas de garganta, sequedad de boca y otras afecciones que normalmente solíamos tener los finales de trimestre cuando ya nuestro cuerpo estaba agotado. 
     Estar todo el día con la mascarilla puesta hace que no respiremos cómodamente ni cómo lo hacíamos antes, así que estamos bastante más agotados, además tenemos que alzar la voz porque los niños no nos escuchan bien y no se entiende bien con la mascarilla, por no hablar de esa pérdida de expresión facial que tenemos. 

     Para el alumnado en concreto de mi colegio, es necesaria una estimulación al lenguaje y un trabajo con el idioma, pero tampoco se puede hacer a través de una mascarilla que me tapa la boca. 

      Quiero hacer aquí un inciso para hablar de las mascarillas trasparentes. Hay diversas en el mercado, pero se empeñan y lo peor es que no están homologadas. Para los maestros de educación infantil, los especialistas de pedagogía terapéutica y de audición y lenguaje nos irían genial, pero además es que estamos aislando en la sociedad en general a toda esa comunidad sorda que tiene que leer los labios para poder comunicarse. 

      Pero vuelvo a mi caso en concreto. Todo me requiere un esfuerzo mayor, por lo que llego a casa totalmente agotada todos los días, con la necesidad de tomarme extras de medicación y los consiguientes trastornos del sueño que ello conlleva y qué decir de los problemas dermatológicos que estoy sufriendo al llevar la doble mascarilla. 

      Vuelvo al día a día del cole. Este curso soy la maestra de apoyo, así que de momento estoy en el aula de 3 años. Algunos de los peques ya sabemos que por las mañanas les cuesta entrar al aula, así que adiós distanciamiento social y niños que cogemos aúpa. Y calmarlos si no entienden el idioma y cuando no ven un gesto facial en nuestra cara, es muy complicado. Siguen llorando y nos toca limpiarles las lágrimas y los mocos, adiós a evitar contacto físico como se nos indica en las instrucciones y alguno incluso se hace pipí y nos toca limpiarlo, qué decir, además de medir la temperatura a algunos varios momentos al día pues en ocasiones han dado fiebre de más de 37,3. En un par de ocasiones hemos llegado a enviar peques a casa con unas décimas más de esas, pero los pediatras no han considerado hacerles PCR ya que no tenían otros síntomas según ellos, porque para mí mearse 4 veces y hacerse caca una vez desde luego es síntoma de algo, además de haber convivido con 3 positivos en casa, pero claro, yo no soy médico, solo soy maestrilla.

martes, 28 de julio de 2020

MÁS LECTURAS DE VERANO

     

     Este verano pensaba que fuese una temporada lectora, me propuse leerme la mitad de los libros que tengo pendiente, pero no está siendo así y me está costando leer más de lo esperado, pero aún así, algo voy avanzando.

     Hoy os traigo los tres libros que acabo de leerme y de los que os voy a contar alguna cosilla.



     Este libro me lo recomendó mi amiga Mónica que está investigando sobre este tema. El curso que viene tengo como propósito realizar talleres de luz negra con los alumnos, así que tras su recomendación, decidí comprarlo. Está genial, es sencillo de leer, y muy útil para el aula. Cuenta con una parte de teoría que siempre viene bien conocer un poco por qué hacemos las cosas, seguida de recursos, trucos, e ideas de actividades para realizar. Por todo esto, es super recomendable para todos aquellos que estéis pensando en trabajar con luz negra en vuestras clases este próximo curso. 


     El siguiente libro lo conocí gracias a la recomendación de otra amiga, profesora de la universidad que pensó que podría serme útil para mi trabajo docente. Es un libro de fácil lectura y que habla un poco de todo. Es muy interesante para todos aquellos que llevan poco tiempo trabajando para conocer cositas, para aquellos que se están preparando las oposiciones de educación infantil y para todo aquel que tenga curiosidad por aprender algo nuevo o profundizar en lo que ya sabe. Hace un repaso por las teorías educativas, trata el tema de la organización espacial, del juego, la gamificación, dedica bastantes páginas a las TIC/TAC,... vamos como he dicho antes, un poco de todo. Se compra en Prensas de la Universidad de Zaragoza.


     Y el último es una relectura. Este libro ya me lo había leído y lo había dejado sin registrar para tomar notas e ideas para el cole. El momento de recogerlo de nuevo ha sido ahora, pues el curso que viene cambio de centro de destino y voy a ser la encargada de impartir la psicomotricidad de educación infantil, por lo que refrescar algunos temas me va genial. En sus páginas combina teoría y práctica, ideas y explicaciones, materiales, estrategias organizativas, etc., en definitiva, muy completo. Pero lo que creo que más me gusta es esa parte dedicada a la estructuración perceptiva, toda aquella en la que trata sobre la percepciones sensoriales tanto exteroceptivas como otras. Es uno de esos libros sencillos y útiles para todas las personas que quieran profundizar en el tema psicomotor. 



     Nos vemos en las siguientes recomendaciones lectoras



sábado, 18 de julio de 2020

APRENDAMOS A NO JUZGAR



      Todos los que me conocéis sabéis que no oculto mis problemas de salud, pero tampoco los voy aireando, he aprendido que son difíciles de comprender para muchas personas y que es mejor no dar demasiados datos. Pero es que llevo ya cierto tiempo escuchando frases como "¿pero tú no tienes esa enfermedad de los viejos que deforman los huesos?", "parece que el confinamiento te ha ido bien, te veo redonda" o "eres blanca nuclear, anda toma algo el sol", entre otras, y he pensado que era el momento de compartir algunas cosillas. 

    Cuántas veces recuerdo a mi amiga y compañera de fatigas Sara, cuando me contó que lo peor de nuestra situación, no era la parte médica (que era y bastante), sino la parte social, la incomprensión de la gente pues no se suele entender que funcionamos por "brotes", que no todos los días son para nosotras iguales (aunque muchos de ellos por desgracia se parezcan), que tenemos cambios de humor, pero como para no tenerlos si nuestro propio cuerpo es el que me quiere destrozar, que hay días malos y no tan malos ya que los buenos escasean, que por fuera se nos puede ver estupendamente (aprendemos a mentir), pero por dentro estar destrozadas o que incluso hoy podemos estar bien y mañana mal o viceversa.   

     Mi periplo comenzó hace unos cuatro años, aunque los especialistas quieren remontar incluso otros cuatro antes ya, en total sería echar la vista atrás ocho años. 

     Comencé a sentirme cansada, a tener dolores diferentes a los habituales, a perder sensibilidad en mis extremidades,... y un sinfín de síntomas extraños más. 

     Comenzaron mis viajes a urgencias, esos que por suerte se han ido distanciando en el tiempo, pero que nunca llegan a desaparecer. Comenzaron las pruebas, las sospechas, los diagnósticos y con ellos llegó la incertidumbre.  

     Al poco tiempo sufrí una pericarditis "atípica" como todo en mí en aquel momento, solo que desde entonces la etiqueta cambió a ser "autoinmune".

      Vuelta a los especialistas, que cada vez eran más (creo que solo hay unas  seis o siete puertas que aún no he abierto en las consultas del hospital), vuelta a las excursiones a urgencias y a todo de nuevo con la única diferencia que apareció en mi vida un pastillero que me acompaña y que varía según la temporada en la que me encuentre. 

     Tras este diagnóstico y sus siete meses de baja que me destrozaron literalmente (y eso que ya había tenido otra baja años atrás que duró unos cuatro meses), comenzaron a "etiquetarme". 

     En ese momento comprendí la necesidad que tienen algunas familias a que a sus hijos se les ponga una "etiqueta" en el cole, lo sentí en primera persona.  

     Me explicaron muy bien que mi sistema inmunológico, ese que tiene que defenderme de ataques externos, no funciona, que se encuentra averiado y en vez de defenderme, me ataca. Que le afecta todo: mi alimentación, el clima, mi estado de ánimo, mis emociones, mis movimientos, TODO y que la odisea (porque esto es un viaje más duro que el de Ulises), comenzaba en ese momento, pero no se sabía cuándo terminaba, si es que llegaba a hacerlo alguna vez. 

     Mi etiqueta más importante es una "artritis reumatoide", una enfermedad inmunológica de tipo reumático e inflamatorio, y no, no es esa que atrofia los huesos de los viejos como me han llegado a decir, eso es artrosis y a todo llegaremos, es otra enfermedad muy diferente. En mi caso me produce brotes de acné, manchas y erupciones, pérdidas de visión, problemas articulatorios e inflamatorios, migrañas que me invalidan durante algún tiempo, falta de vitamina D, desajustes hormonales, ciertos problemas de memoria a los que mis amigos ya se están acostumbrando, dolores neuropáticos y otras muchas cosas más, aunque gracias a tomar bastante mediación, algunos de ellos van disminuyendo.

     Todas las que tenemos diagnosticadas enfermedades autoinmunes (hablo en femenino y plural, pues la mayoría somo mujeres y somos muchas, aunque presentemos diferencias, la mayoría de lo que voy a contar es común a todas nosotras) aprendemos a lidiar con nuestro cuerpo y nuestra mente,...
     
     Ahora, quiero compartir con todos vosotros, cómo suele ser un día en mi vida, simplemente porque quiero que me conozcáis un poquito mejor, no busco compasión, ni pena, solo empatía. 

     Nos levantamos como si nos hubiese pasado por encima una apisonadora. Nos duele todo el cuerpo, tenemos partes dormidas y otras entumecidas. Solemos tardar en que nuestro cuerpo reaccione unos quince minutos cada mañana y algunas parte incluso más (cuántas tazas y vasos de desayuno rotos a estas horas). Las duchas nos ayudan, nos desinflaman y nos dan energía, aunque en ocasiones movamos nuestro cuerpo por inercia pues no sintamos si estamos frotando o rascando o qué estamos haciendo. El dolor mengua, pero no desaparece (dolor crónico lo llaman), aunque hemos aprendido a llevarlo, nuestro umbral del dolor cambia y nuestra mente poderosa, ayuda. 

     En ocasiones tenemos que pedir ayuda para poder ir a trabajar pues el conducir se nos apodera por diversas causas. El trabajo lo llevamos (como todos) pero es cierto que mantener la mente entretenida ayuda y en ocasiones no recordamos lo que nuestro cuerpo siente. Es lo maravilloso de trabajar con niños pequeños, todo es alegría, risas y jolgorio. 

     Tenemos que comer a todas horas, en ocasiones porque tenemos ansiedad provocada por alguna medicación, otras veces porque toca tomarse alguna pastilla y esto nos produce unos cambios físicos que no solemos llevar nada bien, pero a los que al final también nos adaptamos, somos yoyós en el aspecto del peso de nuestro cuerpo y siempre atentas, pues tenemos límites por arriba y por abajo. 

     Solemos llegar a casa agotadas, inflamadas y doloridas, así que los sofás nos llaman (eso cuando no lo hace directamente la cama) y pasamos la tarde como podemos hasta que llega la noche y con ella los "trastornos del sueño" producidos de nuevo por la medicación (te arregla una cosa y te destroza otras), en mi caso tengo que dar las gracias a ese amigo que me aguanta las conversaciones nocturnas y me soporta en algunos de esos momentos. Y si consigues dormir, a la mañana siguiente, vuelves a empezar. 

     Nuestra vida se acaba convirtiendo en unas rutinas que se repiten, pero no siempre somos así. De repente, y no se sabe cómo tenemos una temporada algo mejor o con mala suerte, un brote y otra peor. 

     Nos convertimos en las "aguafiestas", en las que de repente llaman anulando planes, pero que ayer se veían y se sentían a tope o en las que de repente, un día inesperado son capaces de conducir para irse de excursión, visitar alguna localidad, bañarse en sus pozas o en el río y volver a caminar y conducir después. Eso sí, siempre con bien de protección solar, pues a pesar de que nos falta vitamina D y para ello el sol nos va bien, por otro lado nos quemamos más fácilmente.  

     No nos aburrimos, nuestra vida es incierta, nunca sabemos cómo nos vamos a levantar o cómo va a ser el día, pero nos hacemos fuertes y como dice alguien que me ayudó mucho en su día "ponemos los caballos delante de la carreta".

      Y llegados a este punto de la lectura, seguramente que os estéis preguntando que qué tiene esto que ver en un blog en el que se suele hablar de educación. Pues bastante, propongámonos como docentes enseñar a a mirar más allá, a no juzgar, a empatizar con los demás, a comprender el dolor ajeno, a ser capaces de reconocer que tenemos miedo, que la incertidumbre asusta, a ayudar a los demás, a pedir ayuda,..., en resumen enseñemos a utilizar el corazón, tanto como la razón. 

     Y quiero finalizar con una frase de Eduardo Galeano que me encanta y que como él dice, cada un o somos un fueguito y espero que podamos aprender a respetar los fueguitos que cada uno llevamos dentro. 

     “El mundo es eso. Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos bobos, no alumbran y queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”



domingo, 21 de junio de 2020

NUEVA NORMALIDAD

   

     Hoy comenzamos eso que llaman "nueva normalidad", pero algunos de nosotros ya comenzamos una nueva normalidad en otro momento de nuestro viaje.

     Cambiamos psicológicamente y fisiológicamente y tuvimos que acostumbrarnos a nuestra nueva forma de vida particular, así que esta nueva normalidad social se nos va a hacer mucho más llevadera, estamos acostumbrados a vivir con cambios continuamente, a permanecer en casa según temporadas, a comunicarnos de otras formas y a dejar de hacer todo aquello que nos gusta.

       Cada uno de nosotros y nosotras necesitamos un tiempo diferente, pero al final aceptamos los cambios (en ocasiones con ayuda) y nos adaptamos a ellos.

      Pero esta situación que algunos y algunas vivimos, por razones de salud casi siempre; se nos puede dar en cualquier momento de nuestra vida, por eso qué importante sería que en la escuela enseñásemos a anticipar los cambios que la vida nos pueda deparar en un futuro, a aceptarlos como llegan, con una competencia emocional potente que nos ayudase a ello.

     Una educación que nos ayudase a aceptarnos más como personas con todos nuestros defectos y virtudes y que también pudiésemos verlos en los demás y también aceptarlos.

      Pongo punto y final con esta foto de ayer en la que aparezco con toda mi blancura, mis kilos de más y mi inseparable morrera, pero tranquila y feliz (por lo menos en ese instante, luego y iremos viendo).

viernes, 19 de junio de 2020

UNA DESPEDIDA EXTRAÑA



      Raro, extraño, atípico, confuso,... son algunos de los adjetivos que podrían describir a la perfección este año que hoy terminamos (sí, el profesorado medimos el tiempo en años escolares).

     Hoy era el día, el último lectivo de este curso escolar, el que hubiese sido el último de nuestros niños y nuestras niñas en el colegio.

     Ese día donde se terminaban trimestres, etapas, en el que comenzaban unas vacaciones de verano para descansar, jugar y sobre todo disfrutar.

     Pero sobre todo, hubiese sido un día de besos, abrazos, lloros, risas y despedidas, pero todo eso se nos ha quedado muy lejano debido a una pandemia, a un virus que entró por la puerta grande y aquí se ha quedado.

     Ha sido un curso en el que hemos tenido que teletrabajar, tuvimos que aprender cosas nuevas tanto los maestros y las maestras, como el alumnado y sus familias, tuvimos más que nunca que coordinarnos entre el profesorado y pensar tareas que se pudiesen hacer en casa fácilmente, hubo que adaptarse, renovarse y un montón de cosas más que ya conocemos.

     Que nos deparará el futuro, que pasará en septiembre, comenzaremos todo un curso por delante que no sabremos en qué consistirá, eso ya lo veremos, pero como dice la canción 

                                    "Adiós con el corazón, que con el alma no puedo"


jueves, 28 de mayo de 2020

MÁS LECTURAS




     Ya sabéis que de normal, leo bastantes libros, pero durante este confinamiento, creo que aún estoy leyendo algo más, aunque esta vez, estoy mezclando diferentes tipos de textos. 

     Aquí os voy a reseñar solo los educativos. Esta vez van en parejas, pues los dos primeros son de la misma autora, y los otros son recogidos de la misma entidad.
                    
    Comenzaré por los libros de Rebeca Wild. Hacía tiempo que los tenía pendientes y que tenía ganas de leerlos, pero me han resultado muy espesos a la hora de leerlos. Me ha gustado el contenido, conocer su experiencia en el "Pesta", sus orígenes y su mirada de la educación, pero la lectura se me ha hecho pesada, la verdad. Aún así son muy recomendables para conocer sus vivencias.  


     Los otros dos tienen mucho que ver con otras lecturas que he hecho en otros momentos relacionadas con Loris Malaguzzi y las escuelas Reggio Emilia, sobre todo con este otro libro de Alfredo Hoyuelos que ya había leído y hecho una entrada en este blog. 


      Ambos libros recogen las aportaciones de la Red Territorial de Educación Infantil de Cataluña sobre documentación en las escuelas, algo tan importante en las escuelas Reggio Emilia. Son muy breves y rápidos de leer y muy recomendables para todos aquellos que estamos en proceso de cambio de mirada, de acercamiento a otras pedagogías de escuela activa. 





jueves, 30 de abril de 2020

VUELTA AL COLE EN TIEMPOS DE PANDEMIA

   

      Está corriendo por los grupos de whatsapp una recogida de firmas en change. org. tras las declaraciones de Pedro Sánchez de abrir los centros escolares para los niños de 0 a 6 años.

      Yo no he firmado ninguna de las que me ha llegado porque no estoy de acuerdo en muchas cosas de las que plantean, pero además entiendo que me falta información además para poder hacer este tipo de cosas.

      Yo opino que Pedro Sánchez no debería de haber dicho nada hasta que lo tuviese más claro todo o dar ya más datos concretos de cómo iba a llevarse a cabo, ya que puede ser que a lo mejor nuestra Comunidad Autónoma diga otra cosa o lo adapte luego a nuestras circunstancias. Todos sabemos que la realidad de Aragón en cuanto a reparto de población, características de los colegios, vías de comunicación, no es comparable con otras comunidades. Yo creo que el gobierno ha querido hacerlo todo tan transparente y mantener a la gente informada que a veces la cagan y bastante, el exceso de información tampoco es bueno.

     Soy consciente de que hay familias que van a necesitar dejar a los niños en algún sitio si todos se van a trabajar y que en el mes de junio, esos niños estarían en sus centros escolares de primer y segundo ciclo de infantil. Por no hablar de muchos abuelos que antes cuidaban a estos niños y que tristemente algunos de ellos han fallecido. Pero aún así, creo que si hay que justificar que todos los adultos están trabajando fuera de casa, en algunas zonas, tampoco van a haber tantos niños, aquí cada cual conoce la realidad de su centro escolar y es diferente la escuela rural de la urbana.

      Yo soy de las que pienso que ahora mismo tenemos que arrimar el hombro todos y si a mí me toca hacer de guardería lo haré, no tengo problema, pero sí que me gustaría saber cómo lo hago y en qué condiciones, tendría que estar mejor planificado todo antes de haberlo dicho a la prensa. Soy maestra sí, y enseño a alumnos, pero no tengo problema en una situación excepcional de hacer de lo que haga falta, hasta si tengo que arremangarme para limpiar o cuidar enfermos.

      Que sería ideal que fuésemos protegidos, sí, pero también lo sería que fuese toda la población que ha estado en riesgo y lo sigue estando durante todo este tiempo y no por ello han dejado de hacer su trabajo. Y esto sé que es un imposible, pues no hay medios para ello tristemente, y no entro a valorar si la gestión del gobierno ha sido buena, mala o desastrosa, que eso ya habrá tiempo de valorarlo, solo estoy dando mis opiniones.

      Pero además, yo no he escuchado a nadie decir que seamos los maestros de infantil los que vamos a hacer ese trabajo (me refiero siempre a todos los profesionales de 0 a 6 años que para mí abarca la infantil cuando me refiero a ella), pienso que si las ratios son de 5 niños por ejemplo, va a tocar trabajar en estas aulas o como se organice, a todo el mundo, sean de la especialidad que sean. No vamos a dar contenidos, vamos a colaborar ayudando a cuidar a esos niños mientras sus familias no pueden hacerlo y eso sabemos hacerlo todos.

      Se habla que para dar a las familias una oferta de carácter asistencial, que lo hagan monitores de tiempo libre y auxiliares que estén en el paro, pero esos serán los que se encarguen en julio, en junio tenemos que ser los maestros, ya que tal y como se nos va a quedar la economía, como para duplicar sueldos estamos.

      Que está claro que somos el último culo la educación infantil sí, que está claro que no se nos valora también, pero que no se había movido un dedo hasta ahora también. Me gustaría saber, cuántas personas han mandado sugerencias al proyecto de ley educativa o lo hacen habitualmente cuando se puede hacerlo.

      Y a mí también me fastidia que todo el mundo opine de educación, que haya un intrusismo profesional de vergüenza, que no se nos valore en la sociedad y que los diferentes gobiernos no nos tengan en cuenta (vamos ni a la sanidad), pero para eso ya habrá tiempo, ya podremos reivindicar, manifestar y protestar, pero no ahora sino cuando todo esto acabe.

     Pero lo que de verdad me enfada, es que tuvimos unos años con muchos recortes, donde hubo manifestaciones, concentraciones, acampadas,… y no nos movimos, y al final tenemos lo que nos ganamos, aunque me duela en el alma, pues yo estuve en todo tipo de reivindicaciones que se hicieron a favor de la sanidad y la educación públicas, qué mareas aquellas. Si toda esa gente que está firmando esta petición hubiera apoyado aquellos movimientos, mejor nos iría.

      Ojalá toda esta situación sirva para mejorar, para que se controle mejor por ejemplo la situación de las residencias de ancianos y se revise la educación infantil.


viernes, 24 de abril de 2020

REFLEXIONES EN UNA NOCHE DE INSOMNIO


Insomnio  y trastornos del sueño, son algunas de las afecciones que estamos sufriendo muchas personas en estos días de confinamiento. Para algunos de nosotros, son viejos conocidos como otras cuestiones, pero para la mayoría, es una situación totalmente novedosa.

Así que hoy, voy a aprovechar uno de estos momentos para poner por escrito algunas de las reflexiones que me vienen a la cabeza en los últimos días. 

Se está hablando mucho de la salida de los niños a la calle, algo que se va a realizar, teniendo en cuenta unas instrucciones, a partir del próximo domingo.

Se ha alegado para ello que los niños están viviendo una situación de confinamiento que les está produciendo también trastornos del sueño, regresiones, cambios de humor, problemas emocionales, necesidad de vitamina D, etc.

Independientemente de mi opinión sobre si los niños deberían de salir o no a la calle, lo que creo es que a lo mejor también deberíamos de recapacitar entre todos qué está pasando en las cabezas de esos niños, qué problemas psicológicos pueden estar gestándose y sobre todo qué está produciendo en ellos el intentar seguir el ritmo escolar en casa.

Es verdad que la salud física es muy importante, pero tanto o más lo es la salud psicológica. 

Actualmente, todos sabemos la relación que tienen el movimiento y el aprendizaje y desde luego en una situación de confinamiento, no creo que se den las mejores condiciones para que se produzca ninguno de ellos.

Por otro lado, tenemos unas indicaciones que no quedan nada claras y que van cambiando conforme van pasando los días. En un momento dado, se consideró que el adelantar materia además de acentuar la brecha social, no era conveniente para el estado emocional en el que se podían encontrar los niños, a los días se pensó que a lo mejor sí que se podía adelantar materia, como he dicho antes las instrucciones que se nos dan van variando.

Hoy en concreto se ha publicado una orden que establece las directrices del tercer trimestre, pero en la que se han olvidado de la educación infantil y de la educación especial, algo que tampoco nos pilla de sorpresa porque solemos ser las grandes olvidadas.

Se habla de una posible vuelta a las aulas unos días de junio para que los niños puedan despedirse de sus compañeros y maestros. 

Se habla de una disminución de ratio en las aulas que bienvenida sea, ya que llevamos reivindicandola muchos años pero que conlleva un gasto económico al que creo que no se va a poder hacer frente. 

También se habla del distanciamiento social que tendremos que llevar a cabo en esas aulas que tenemos con una superficie tan pequeña que ya no nos caben los alumnos y que habrá que hacer turnos para poder atenderlos como en las fábricas.

Y por supuesto se habla de abrir los colegios en julio, otra idea que conlleva un gasto económico y que no creo que las mentes de los niños estén como para asumir en ese momento clases de refuerzo. 

Pero de lo que no se habla, es de las clases de infantil, esas en las que yo me desenvuelvo día a día, en las que nos comemos los mocos, vamos al baño juntos para mirar o jugar, nos tocamos y nos abrazamos, experimentamos, nos olemos, nos sentimos, manipulamos y  compartimos todo tipo de material.

Y lo peor de todo es que como siempre, la normativa lleva a múltiples interpretaciones, porque siempre deja lagunas o es ambigua en su redacción, así que acabaremos cada comunidad autónoma haciendo una cosa diferente, cada provincia haciendo una cosa diferente, cada colegio haciendo una cosa diferente y cada maestro haciendo una cosa diferente. Y así seguiremos creando desigualdades.

Y sí, ya sé que vais a decir que tengo una actitud pesimista ante la circunstancia, pero es que en los últimos años nos hemos visto recortados, amenazados' perseguidos y en una situación ahora que es dura para toda la sociedad, parece que tenemos que seguir justificando nuestro trabajo, pero lo peor de todo es que seguimos sin tener en cuenta a los niños que son los verdaderos protagonistas de todo este proceso.

Sinceramente no creo que hubiese sucedido nada por finalizar el curso escolar en el momento en el que nos habíamos quedado y preparar unos buenos planes de acogida y de adaptación para comenzar el curso que viene.


martes, 14 de abril de 2020

RELEYENDO


     Durante este confinamiento, he vuelto a leer algunos libros que ya había leído, sobre todo porque la primera lectura fue para conocer y esta la hago para profundizar.

     Hace unos cursos, y por experiencia personal, me crucé con el tema de los reflejos, me formé, compré libros y empecé a utilizar en el aula aquello que me servía, pero sin entrar de lleno.

     Ahora he decidido releer estos libros que tienen relación con el tema para planificar de una forma más concisa actividades para después llevar al aula.

     El libro de Sally Goddard es un imprescindible del tema, es la pionera en su estudio y además tiene una parte teórica y otra práctica para maestros y terapuetas.

     "Mente en acción" es un libro bastante práctico y que da también ideas para el aula.

     Los otros 2 libros son los de Tamara Chubarovsky formadora en pedagogía Waldorf y en el arte de la palabra, pero sobre todo la conocemos por sus rimas. He realizado ya 4 formaciones con ella y ahora era el momento de retomar sus libros y organizar la información.             

jueves, 26 de marzo de 2020

NO QUERÍA, PERO NO PUEDO EVITARLO





(Imagen de Muxote Potolo Bat)


Yo no quería escribir sobre el tema, pero no puedo evitarlo.

     El pasado jueves 12 de marzo, tras muchas sospechas, rumores y opiniones encontradas, se decidió que se cerraban los centros educativos y que finalizaban las clases durante un tiempo indeterminado.

      ¡¡¡¡ Si nos lo dicen una semana antes cuando pensábamos que era algo imposible !!!!.

     La noticia oficial, se comunicó a los colegios el viernes día 13 sobre las 12 y algo de la mañana, el equipo directivo de mi colegio, nos lo confirmó (pues ya nos había llegado a todos por redes) sobre las 13 horas y nos explicó las instrucciones. Digo se confirmó porque se había comunicado el jueves, pero el viernes todavía había colegio y aún no sabíamos cómo se iba a desarrollar el asunto.

      Mi colegio tenemos jornada continua, por lo que a las 14 se marchaban los niños a casa, este dato es importante para situarnos cronológicamente.

     En esas instrucciones se nos informa que tenemos que entregar a las familias una planificación de contenidos, tareas, horario,... me da igual cómo lo llamen, para entregarles antes de que se vayan a casa.

     El jefe de estudios de mi colegio, muy preparado, nos trae ya una plantilla para rellenar, algo que hacemos entre varias de las maestras de infantil, mientras las demás se ocupan de los niños. Lo rellenamos compartiendo ideas, pensando en qué se les puede recomendar hacer en casa a las familias con los niños,... y se intenta fotocopiar, y digo se intenta, porque en ese momento, todos los maestros queríamos hacer lo mismo. Nos organizamos, hacemos turnos y acabamos sacando la planificación junto a los niños unos minutos más tarde del horario habitual.

     Gracias desde aquí a la comprensión de las familias en ese momento.

     Aquí comienzan algunos problemas. Los que me conocéis, ya sabéis dónde trabajo, y para los que no, diré que mi centro es multicultural en cuanto a etnias, nacionalidades y diversidad de alumnado. Por qué especifico esto, pues porque tenemos alumnos absentistas, alumnos con desconocimiento del idioma de ellos y de sus familiares, y niños que ante el anuncio el jueves 12 del cierre de los centros, el viernes ya no vinieron a clase, estando en todo su derecho.

     Pero no fue obstáculo, ya que los maestros que nos adaptamos a todo, buscamos la forma de hacerles llegar esas hojas a los alumnos que no habían venido al aula a través de otros compañeros, llamadas de teléfono o mails, aunque ese día ya perdimos a parte del alumnado por el camino.

     Ese mismo día, nos reunimos el claustro de maestros en el gimnasio, para mantener ya distancias de seguridad (vaya tontería ya que habíamos compartido aula con todos nuestros alumnos durante toda la mañana y desde luego no hay espacio como para mantener distancias de seguridad y en el patio de recreo ya ni te cuento), pero lo hicimos. Allí decidimos que iríamos trabajando de otra forma, pero que había que irse adaptando a las circunstancias todos, alumnos y docentes.

     Entonces se declaró el estado de alarma, esto iba a cambiar todo y no se veía el final, pero de nuevo, esta vez al igual que el resto de la sociedad, nos adaptamos a las circunstancias.

     La semana siguiente, el equipo directivo ya puso en marcha las classroom de google para primaria y el site para infantil (no voy a entrar en la legalidad o no de estas plataformas, pues ahora no es el momento) ya que eran medios en los que nos estábamos empezando a formar en el centro y algo conocíamos y comenzamos a trabajar, cada uno a su ritmo, salvando dudas y problemas entre todos, ayudando a los compañeros menos tecnológicos (tampoco voy a entrar ahora en valorar las opciones que todos hemos tenido desde la escuela 2.0 de hace ya muchos años, en formarnos en el tema), compartiendo trucos y saberes, buscando soluciones a los problemas,...

     Y comenzamos a teletrabajar. Como os podréis imaginar, los comienzos fueron duros, nos dimos cuenta de nuestras limitaciones y de la carga de trabajo que esto conllevaba. Y no quiero que se entienda que me estoy quejando de lo que trabajo, ni mucho menos, simplemente que al ser un trabajo al que no estamos acostumbrados, nos cuesta mucho más que el que realizamos habitualmente. Además en infantil sobre todo, nos requiere un trabajo extra pues la inmensa mayoría del tiempo (por lo menos en mi caso), lo pasamos jugando en las propuestas o rincones de trabajo y no hacemos fichas casi nunca, es todo manipulativo y vivencial, con lo que encontrar actividades para realizar en casa es algo complicado.

     Las tareas que mandamos, buscamos que sean divertidas, que trabajen los contenidos, pero de la forma más lúdica que se pueda dadas las circunstancias, que requieran del material justo o que se pueda encontrar en las casas y que las puedan llevar a cabo con padres, abuelos o tíos, pues sabemos que hay personas que siguen trabajando y muchos niños pasan la mayoría del tiempo con otros familiares. (Yo misma tengo a mi sobrino a días, es lo que tiene tener padres sanitarios).

    Pero claro, yo trabajo en infantil y somos un poco un mundo aparte, pero qué ha pasado en primaria, pues que en algunas ocasiones se está cargando a los niños de tareas, se están adelantando contenidos curriculares, dejando de lado otros (luego me pararé algo más en esto), y los niños están agobiados por las tareas. (lo he visto cerca de mí por familia y amigos).

     Hay casas con un único ordenador y dos hijos o un hijo y un padre que lo necesitan, y eso si disponen, porque tomando y adaptando las palabras de Nando López @Nando_Lopez_  No todo nuestro alumnado tiene wifi en casa, ni siquiera una conexión a internet. No todo nuestro alumnado dispone de ordenador propio ni de impresora (Lo mismo serviría para el profesorado). No todo nuestro alumnado cuenta con ayudas o apoyos para seguir las clases desde casa. Y no pueden exigirnos que, por no tenerlo en cuenta, agravemos aún más la brecha social.

     Y llega la tele como solución a nuestros problemas, que no me quejo, que han puesto voluntad, pero los contenidos no son los adecuados, ni las formas de explicarlos. Aunque las iniciativas de entretenimiento para los más pequeños, son muy adecuadas, ahí está Aragón TV con la serie "Érase", un clásico con enseñanzas.

     Además últimamente se está observando un movimiento en las redes sociales de compañeros que se están ofreciendo para  ayudar a aquellos niños o familias que lo necesiten con las tareas escolares. Hoy en Twitter, Toni Solano @tonisolano publicaba "Pues no, no me ofrezco a las familias para ayudar con los deberes que mandan otros docentes. No me parece solidario. Un docente que manda tareas debe estar dispuesto a solucionar dudas; si requieren demasiada retroalimentación, quizá son demasiado complejas para ese nivel", a lo que yo he contestado que tampoco me ofrezco, porque considero que hay que mandar tareas que ellos solos puedan hacer ya que en muchas ocasiones están con personas que los cuidan o las familias no pueden por diversas causas. Las tareas tienen que adaptarse a los niños.

     Y para finalizar, he querido dejar, el tema para mí más importante, el emocional. Para los que me conocéis poco o nada, os contaré, que por motivos de salud, hace 2 años tuve que estar en casa sin moverme, durante un tiempo bastante largo. Aquello me acarreó alguna dificultad psicológica (por llamarlo de alguna manera), que he visto luego en otros casos de personas que han tenido que pasar por situaciones similares, pues no estamos acostumbrados ni preparados para ello.

     A lo que me lleva toda esta última parte, es a pensar en qué consecuencias va a tener este encierro en nuestros pequeños. Sí, ya sé que decimos que se adaptan a todo, que son moldeables, pero esta situación además no solo la están llevando ellos, sino que en cada casa hay como mínimo otra persona con ellos, y en ocasiones incluso muchas más que tampoco entienden nada, que les cuesta la situación y que desde luego no siempre pueden ayudarles.

     De ahí que mi reflexión hacia la enseñanza en tiempos de alarma, sería que les mandásemos actividades lúdicas para todo la familia en la que compartiesen tiempo, que pudiesen hablar, ser creativos, que no hicieran que floreciesen los enfados, ni los nervios que llevamos dentro, actividades o recomendaciones de tipo psicológico, emocional como las que diversas asociaciones, EOEIP u otros, están elaborando y compartiendo para todos y que los contenidos curriculares, se pensase bien qué hacer con ellos (pero todos a una, no cada uno a su marcha que es lo que está sucediendo), y más hoy que la ministra acaba de anunciar que igual no vamos al colegio más que 15 días en junio.

     Habrá que rediseñarlo todo.


     Esta historia está basada en hechos reales, los que yo estoy viviendo, pero comprendo que otros docentes, no compartan mis opiniones ni situación, pues cada uno trabajamos en realidades muy diferentes.

miércoles, 25 de marzo de 2020

LECTURAS

     Durante este encierro estoy leyendo bastante más, imagino que como muchos de vosotros, pero he tomado la determinación de dejar algo de lado la lectura de libros educativos y de leer otros géneros, pero me quedaba pendiente el hacer una reseña de los últimos que me había leído. 

     
     El primero de todos nos lo recomendaron en la visita al "Martinet" en Barcelona y claro, me lo compré. Pensaba que iba a ser algo más tipo a Heike Freire, que hablaría más de naturaleza, pero no ha sido así. Es un libro con un estudio muy interesante sobre el juego en general, no tanto como el juego en la naturaleza que yo creía. De todos modos, como digo siempre, algo he sacado, si es que soy de agradecidica. 


     Y el segundo, me lo habían recomendado, era algo novedoso, una pedagogía diferente, pero sinceramente, no me ha convencido nada de nada, no he acabado de entender muy bien lo que cuenta, se parece mucho a cosas que ya se hacen con otros nombres, pero además, se centra mucho en primaria y secundaria, por lo que para mí, se queda algo lejano. 

     Bueno seguid disfrutando de la lectura y de todo lo que se pueda en estas circunstancias que nos han tocado, y sobre todo, a quedarse en casita.